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Tiburones blancos acróbatas en aguas mexicanas
A principios del siglo XXI se descubrió un nuevo sitio para la observación de tiburones blancos en el mundo, un lugar tan bueno que se presumía que era mejor que Sudáfrica y que Australia para observar al gran y temido tiburón blanco.
Conforme fueron pasando los años, biólogos, exploradores y documentalistas de todo el mundo han ido a constatar que, en efecto, Isla Guadalupe, en Baja California (en el océano Pacífico) es el mejor lugar del mundo para ver a estos escualos, debido a la claridad del agua que permite tener una visibilidad de hasta 50 metros de profundidad y la temperatura es menos fría que en otros lados, rondando los 19 grados centígrados.
La razón principal por la que los tiburones blancos visitan cada año la isla -entre los meses de agosto y enero- es debido a que siguen la migración de sus principales presas que son los atunes, los lobos y los elefantes marinos. De estos últimos varios ejemplares, incluso, muestran cicatrices de las batallas titánicas que libran, principalmente enfrente de una playa que se llama Cañones Gemelos y que es donde se encuentra la colonia más grande de elefantes marinos en la isla.

Uno de los métodos más conocidos de cacería de los tiburones blancos en Sudáfrica es que se impulsan con su aleta caudal nadando desde las profundidades, surcando las verdes aguas, y esto les ayuda a sorprender a su presa que no los puede ver con claridad debido la poca visibilidad; así, las hieren de muerte en la mayoría de la ocasiones para ser devoradas posteriormente.

Elefante marino mordido por tiburón blanco
Antes se creía que los tiburones blancos en Isla Guadalupe cazaban de la misma manera como lo hacían en Sudáfrica: saltando del agua sorprendiendo a sus presas, pues en varias ocasiones así se les veía muy temprano por la mañana.

Basado en lo que pasaba en esa región, algunos biólogos comenzaron a arrastrar algunos señuelos de lobo marino en la superficie, esperando que los grandes blancos salieran del agua, pero las pruebas fracasaron y ningún tiburón saltó. Y no solo eso, se observaba cómo los lobos marinos nadaban a su lado como si no les temieran e inclusive les llegaban a morder la aleta dorsal, prueba de que al ser tan clara el agua, los tiburones pierden el factor sorpresa haciendo imposible esta técnica de cacería que utilizan en las aguas de Sudáfrica.

En el Pacífico mexicano, los científicos siguieron observando año con año el comportamiento de los tiburones y comenzaron a recopilar escasos registros, tanto fotográficos como videográficos, entre los cuales existen dos que tenemos el orgullo de haber documentado:
El primero fue capado en video en septiembre del 2011 mientras grabábamos parte del documental “Tiburones de México”; una de las cámaras que teníamos en popa grabó el momento justo cuando el tiburón saltó del agua al lado de las jaulas.

El segundo fue en septiembre del 2015 en donde capté la mejor fotografía que existe del salto de un tiburón blanco en la isla de Guadalupe. Mientras estaba parado en superficie arriba de una de las jaulas, con mi cámara en mano, esperaba poder lograr una buena imagen y tuve la fortuna de que el tiburón saltara a escasos 5 metros de mi posición, aproveché la oportunidad y tomé la siguiente secuencia:

Aun teniendo este tipo de imágenes y los estudios de los biólogos no se ha logrado determinar con claridad la causa de por qué brincan los tiburones en Isla Guadalupe; sin embargo, se tienen dos teorías: a) Brincan para sacudirse los parásitos que se pegan a su piel y b) Como desplante para advertir a otros tiburones quién manda en la área. 

Esperemos que esta incógnita sea aclarada por los científicos en un futuro no muy lejano y pronto les podamos platicar la razón de este curioso hecho, que tuve el privilegio de presenciar, en la isla de Guadalupe.


Hasta la próxima.



Gerardo del Villar

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